Preocupaciones Humanas

Distinción

Un fenómeno humano universal es que que los seres humanos, no importa la cultura, la condición social o el idioma en que hablemos, tenemos preocupaciones. No existe seres humanos sobre la tierra que no tenga preocupaciones. Nos preguntamos ¿de que se trata ese fenómeno de preocuparse? ¿por que es universal ese fenómeno?

Sostenemos que una cosa nos preocupa por que es importante o nos interesa, una preocupación apunta a que tenemos algún propósito o un fin y que este esta de alguna forma amenazado y en ese momento se dispara la preocupación. Las preocupaciones están asociadas a problemas futuros que de cierta forma lo estamos anticipando.

Cuando decimos que estamos preocupado por la educación de nuestros hijos, estamos diciendo que no estamos seguros que el curso que lleva su proceso educativo, visto integralmente, es insuficiente y que es posible que algunas cosas importantes estén quedando por fuera.

Fernando Flores las define así: "Las preocupaciones son esos fines básicos sobre los cuales todas nuestras acciones son concretadas: las preocupaciones son las metas humanas que motivan nuestras acciones. Una persona puede estar preocupada en llegar a la fecha tope de un proyecto, porque ese proyecto es necesario para el posicionamiento en el mercado de la empresa en la cual ella trabaja".

Son esos fines básicos o esos propósitos - el "por qué" de los que hacemos - los que llamamos preocupaciones humanas.

Las preocupaciones están en el trasfondo de nuestra acción, no son explicitas

Las preocupaciones, que a diferencia de los deseos y las necesidades, no son explícitas. Un chef quizás
necesite más aceite de oliva para su plato o una ama de casa quiere probar un producto para la cena, pero estas cosas son diferente a lo que llamamos preocupaciones humanas.
Las preocupaciones operan en el trasfondo, esto significa que no son explicitas como las necesidades y los requerimientos y por lo general, son transparentes.

La forma en como las preocupaciones son generalmente experimentadas puede ser ilustrada poniendo atención a la vida cotidiana y a como estas funcionan. La mayor parte del tiempo, actuamos e interactuamos con personas y cosas sin ninguna reflexión previa por la preocupación que está motivando la acción y en base a la cual la acción es comprensible. En el transcurso de nuestra rutina diaria, ninguna deliberación es usualmente necesaria para decidir qué hacer o cómo hacerlo en seguimiento de nuestras preocupaciones. Por ejemplo, para hacer una lista de compras no experimentamos un proceso de deliberación racional para decidir que necesitamos, no consideramos nuestras preocupaciones más profundas y más generales (preocupaciones por alimento o salud) ni derivamos de ellas la necesidad de obtener comida, y razonar desde esa necesidad en relación a la mejor alternativa para la acción (hacer la lista, conducir al negocio, etc.). En cambio, la mayoría del tiempo realizamos hábilmente y sin reflexionar nuestras actividades diarias básicas para el seguimiento de nuestras preocupaciones.

Sólo cuando una práctica o un objeto se resiste a entrar a una red de relaciones existente aparece algo así como una experiencia mental de una preocupación, la cual está interesada en la estructura y en hacerse comprensible. Llamamos a estas situaciones, las que se resisten a la incorporación en una estructura de preocupación, situaciones de “quiebre”.

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