Prácticas Sociales

Distinción de prácticas sociales

Las prácticas sociales son "formas recurrentes de hacer ciertas cosas". Por ejemplo, “sabemos” conversar por teléfono (antes de la masificación del teléfono como medio de comunicación esto no era para nada tan obvio como lo es hoy, especialmente para las geraciones mas jóvenes. “Sabemos” comprar en una tienda virtualmente en cualquier parte del mundo, “sabemos” criar a nuestros hijos, “sabemos” relacionarnos con un colega, etc.

Ese “sabemos” remite a una práctica social que contiene ese conocimiento, es decir al operar dentro de ellas estamos “usando” ese saber. Por ejemplo una comunidad diferente, por ejemplo unos japoneses o unos rusos, puede tener formas diferentes de hacer las mismas cosas (criar a sus hijos) o pueden no tener ninguna variación en una o más de estas prácticas (comprar en una tienda).

Una práctica social no es "la" forma “correcta” de hacer algo, sino que es la forma de en que una comunidad hace determinadas cosas.

Generalmente no nos damos cuenta de esto. Ya que normalmente nacemos y crecemos dentro de las prácticas de una comunidad, nos encontramos haciendo las cosas como si nuestra manera de hacerlas fuera “la” manera "apropiada" de hacerlo.

Algunas veces ni siquiera nos damos cuenta de que nuestra manera de hacer las cosas no existía en algún momento históricos del pasado y de que nuestros ancestros las hacían de modo diferente.

Prácticas sociales y los cambios

Las prácticas sociales surgen y cambian dentro de la deriva histórica de la vida social de una comunidad. Las personas adoptan formas de actuar que son recurrentes hasta que nuevas formas de hacer las reemplazan. Esa es la dinámica de cambio y transformación social.

Con mucha frecuencia no nos damos cuenta que estamos inaugurando una nueva práctica social, sólo parece que hacemos las cosas de una manera diferente. Muchas veces esas nueva manera termina convirtiéndose en la nuestra forma de hacerlo, sin haber notado realmente que ha surgido una nueva práctica.

Esa es una de las características de las prácticas que cuando se establecen nuevas prácticas estas se despliegan en todo el espacio social colonizándolo hasta que se convierte en la práctica dominante.

Sin embargo, algunas veces se inducen a propósito nuevas prácticas sociales porque alguien las inventó y sedujo a una comunidad para adoptarlas de forma masiva.

Las personas que hacen esto las llamamos emprendedoras e innovadoras, donde ademas deben asumir el liderazgo dentro del espacio social que se proponen cambiar. Por lo tanto, para entender el liderazgo es importante comprender cómo se generan y cambian las prácticas sociales.

Las prácticas sociales como estructuras linguisticas

Decimos que toda práctica social puede reinterpretarse en términos de estructuras conversacionales. Además, decimos que las prácticas sociales pueden examinarse como un marco para la acción definido por un conjunto de distinciones lingüísticas.

Los juegos y especialmente los juegos de roles son útiles como metáforas para comprender y explicar las prácticas sociales. Podemos reconstruir esos juegos desde la teoría de las conversaciones como espacio distinciones lingüísticas que están normalmente explícitas. La forma en la que están presentes las distinciones lingüísticas de contexto en los juegos es como "reglas". Como lo ha señalado Fernando Flores, los juegos tienen dos clases de reglas.

Primero, tienen lo que llamamos “reglas constitutivas”. Estas son declaraciones que definen el propósito del juego, y distinguen las entidades existentes, y las acciones que deben, pueden, y las que no pueden realizarse en el desarrollo del juego.

Por ejemplo, podríamos decir que el propósito del juego de ajedrez es capturar al rey del oponente. Las especificaciones del tablero de ajedrez y de las diferentes piezas definen las entidades del juego y distingue las diferentes piezas. Las declaraciones de que un alfil sólo puede moverse diagonalmente y que la reina puede moverse en cualquier dirección son ejemplos de reglas de acción. Un cambio en las reglas constitutivas del juego lo transforman.

Segundo, existe lo que llamamos reglas estratégicas. Estas manifiestan “el conocimiento” acumulado sobre cómo jugar el juego efectivamente. Sugieren acciones que los jugadores pueden seguir bajo circunstancias específicas. Cada jugador elige la forma en la que se juega.

Lo que se llama en ajedrez apertura inglesa es un conjunto de jugadas estratégicas. Cuando se juega ajedrez no se necesita seguir este tipo de apertura; pueden inventarse variaciones propias dentro de esa apertura. Sin embargo una variación en las jugadas estratégicas de un juego no lo cambia.

Las prácticas sociales pueden interpretarse usando la analogía de los juegos y de su estructura lingüísticas. Tal como ocurre con los juegos, podemos especificar sus distinciones constitutivas y sus jugadas estratégicas.

Estas distinciones definen la naturaleza de una práctica social como un espacio para la acción social. Entonces podemos distinguir las acciones de las prácticas sociales. Pero las prácticas sociales no son las acciones que se ejecutan sino que son el espacio definido donde los actores realizan las acciones.

Prácticas sociales y espacios de acciones

Dentro de una práctica social puede presentarse una gran variedad de acciones. Cuando tengo una conversación por el teléfono, por ejemplo, las prácticas sociales establecidas no definen lo que voy a decir, sino la forma en que se inicia, establece y se cierra la conversación.

Las prácticas no especifican todas las acciones que se realizarán dentro de ella. Lo que la práctica define es la estructura de las acciones posibles. Una práctica social es una estructura de posibilidades de acción.

Esta interpretación de las prácticas sociales nos permite observar de una manera más poderosa la forma en la que las distinciones lingüísticas constituyen realidad.

Queremos notar aquí dos fenómenos diferentes. El primer fenómeno señala el hecho de que vivimos en un mundo lingüístico, en espacios consensuales especificados, en mundos hechos por nuestras distinciones.

El espacio de distinciones que constituyen una práctica social producen o generan un “mundo completo” en el que se producen los significados de nuestras acciones, nuestras emociones y definimos nuestras identidades, etc.

Tome como ejemplo cualquier juego, digamos el béisbol, y verá cómo se crea todo un mundo dentro y alrededor de él. Esto no sucede sólo en los juegos, sucede en nuestra vida social concreta.

La vida “real” opera como si fueran “juegos sociales”, como por ejemplo: la vida familiar, la vida dentro de una empresa, la pertenencia a un club social, el ser miembro de un gremio profesional ó la vida de un partido político.

El segundo punto que debe notarse es la capacidad del lenguaje para generar la realidad. El mundo producido por una práctica social es el resultado de la capacidad que tenemos, como seres humanos, para hacer distinciones y para hacer declaraciones.

Podríamos haber hecho esas distinciones, y podríamos haber hecho otras. El béisbol no fue una invención “necesaria”. El mundo pudo haber sido diferente. Tenemos el béisbol porque las personas inventaron esta práctica y las inventaron haciendo distinciones y establecieron esa reglas (espacio declarativo) las impulsaron y lograron seducir a otras personas para que jugaran y se dedicaran a ese juego.

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