Hacer Silencio

Descripción

Concepto

La habilidad para hacer silencio es el centro de cualquier entrenamiento místico, de cualquier escuela espiritual, oriental u occidental. Solo cuando acalla el lenguaje, en todas sus manifestaciones pueden surgir otros dominios de la experiencia humana. Solo en el silencio, ocurre la conexión con el propio sentir, con las partes de nuestro yo que no habitan en el lenguaje. Solo en el silencio surge la escucha del otro o de lo otro. Solo en silencio podemos observar, contemplar, atestiguar al mundo. Solo en el silencio, puede aparecer la conexión con el espíritu, el lado místico de la experiencia humana.
Nuestra habilidad para entrar en relación profunda con las otras personas, con el mundo, con la naturaleza, o con El Espíritu, está directamente relacionada con nuestra habilidad para guardar y hacer silencio profundo, no solo en relación a lo que decimos, sino también en nuestro pensamiento. Si no somos capaces de detener nuestros propios pensamientos cuando otros nos hablan o cuando atestiguamos lo que ocurre, solo estamos escuchándonos u observándonos a nosotros mismos, más aun, podemos y a menudo hacemos, confundir una cosa con la otra. Otras personas nos lo reportan diciendo algo así como “no me estás escuchando” o “eso no fue lo que te dije”.
No hay habilidad más básica y sin embargo más escasa. Generalmente, requiere de entrenamiento. Las personas que no han sido entrenadas o están familiarizadas con prácticas meditativas, de centramiento, o de atención, prácticas marciales, por ejemplo, que no tienen la habilidad de hacer silencio, suelen ponerse nerviosas o inquietas cuando se les pide que estén en silencio y centradas durante largos periodos de tiempo, o que simplemente permanezcan observando o mirando a los ojos a otras personas, en silencio. En nuestra cultura solemos hacer chistes, comentarios jocosos o bromas que nos permitan escapar del silencio y de la contemplación, que nos permita escapar de nosotros mismos. La habilidad de estar en silencio es la habilidad de estar en paz con lo que simplemente es. El entrenamiento en la habilidad de hacer silencio nunca termina. Después de años de entrenamiento en prácticas meditativas aun hay un territorio sin fronteras que nunca se ha explorado lo suficiente.
En nuestra experiencia cotidiana sabemos distinguir indirectamente aunque claramente la habilidad cuando encontramos a alguien que sentimos que verdaderamente nos escucha cuando le hablamos o estamos en su presencia. Esa persona sabe hacer silencio para escuchar. Lo encontramos también, si nosotros mismos somos capaces de escuchar, en aquellos que saben expresar lo que sienten. Esas personas son capaces de hacer silencio para conectar con su sentir. Lo encontramos también en aquellos que guardan la calma en situaciones difíciles. Esas personas saben hacer silencio interno y por tanto no son presas de sus pensamientos de angustia o desesperación. Pueden centrarse en lo que ocurre y hacer lo que hay que hacer.
La auténtica libertad y autonomía parte de la conexión con el centro y esta solo surge en el silencio. Cuando no tenemos la habilidad de guardar silencio, aunque sea en una pequeña medida, estamos llevados por una constante “chachara” interna llena de incoherencias y contradicciones. Si prestamos atención a nuestro diálogo interno encontraremos un continuo radio prendido con una conversación de varias voces, incoherentes y a menudo estridentes. No es de extrañar por tanto que nuestra acción en el mundo carezca de coherencia y constancia, que digamos una cosa y que hagamos otra, que nos debatamos en dilemas constantemente y, sobre todo, que vivamos haciéndonos ideas de los demás, juzgando a los demás, sin escucharlos realmente.

Conductas Observables

La habilidad para hacer silencio no la observamos directamente. Podemos observar cuanto silencio guarda alguien mientras nos escucha, pero no podemos observar cuanto silencio interno está guardando, aunque sí podemos sentirlo de alguna manera. Pero en general, la habilidad para hacer silencio la observamos indirectamente a través de alguna de las siguientes conductas.

  1. La persona realiza periódicamente algún tipo de práctica corporal o meditativa.
  2. Sabe escuchar
  3. Sabe expresar lo que le ocurre
  4. Busca el momento oportuno para hablar
  5. Es discreta, sabe callar lo que no es oportuno o útil decir.
  6. Puede concentrar su atención completamente en una sola tarea.
  7. Puede mantenerse largos períodos de tiempo enfocado en un objetivo.
  8. No necesita escaparse o evadirse del silencio o de la contemplación.

Actitudes Humanas

Aqui se listan las actitudes humanas que sustentan esa práctica

Desarrollo

Donde Aprender más?

lista de enlaces para lecturas de los participantes

Lecciones Aprendidas

comentarios de los aprendizajes con esta habilidad por parte de la red

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