escucha efectiva: dominios de observacion

Introducción

Habiendo ya identificado la apertura como la actitud fundamental y necesarias para generar en profundidad el fenómeno del escuchar, podemos ahora avanzar y examinar otros dominios concretos que están relacionados con la comunicación humana.

La conversación, la hemos comparado (metafóricamente) es como una danza en el lenguaje que busca la coordinación de acciones con otra persona. Por lo tanto, tal como hacemos al ejecutar una danza, cuando digo algo a alguien, ese alguien generalmente me responderá dentro del espacio de posibilidades que se ha creado por lo que dije.

Creación de Contexto

Por ejemplo, si pido X, mi interlocutor normalmente responderá aceptando, declinando o postergando su promesa de hacer X, también puede hacer una contraoferta, etcétera. Podemos ver estas acciones del lenguaje como los paso de esa danza conversacional y ésta están muy bien definidas por los movimientos ya ejecutados en esa conversación.

Uno de los pasos básicos de la Danza del lenguaje que es una conversación es la creación de contexto. La creación de contexto de una conversación es uno de los factores que condicionan él escuchar.

Cualquier cosa que se diga es escuchada dentro del contexto en que se dice. Usualmente, esto define el escucha posterior. Si hacemos una petición, escucha- remos cualquier respuesta que se dé como una aceptación, rechazo, postergación del compromiso, etcétera en el contexto en que se produce la petición.

Tomemos algunos ejemplos. Si pregunto a Carlos, “¿Me puedes pasar el aceite de oliva?”, y él responde “Estoy leyendo”, probablemente escucharemos esa respuesta como “No”.

Pero si pregunto a Carlos, “¿Qué estás haciendo?” y obtengo la misma respuesta, “Estoy leyendo”, el significado de la respuesta (que es la misma) será muy diferente.

Un silencio, por ejemplo, puede ser escuchado algunas veces como rechazo, otas como aceptación, o como ignorancia, o timidez, etcétera, según el contexto de la conversación.

Incluso un “no” puede a veces ser escuchado como “sÍ”, dependiendo del contexto en que se produce. Muchas personas tienen dificultades para distinguir el contexto de una conversación.
Esto genera todo tipo de problemas en su capacidad para escuchar.

Observar y sentir las emociones

Otro factor importante que afecta nuestro escuchar son las emociones en que se da la conversación. Las emociones es una distinción a través de la cual damos cuenta de una particular configuración de nuestro sistema nervioso y que especifican un espacio o dominio de acción determinado.

Si sucede que estoy de mal humor, digamos que estoy enojado, probablemente no estaré disponible para escuchar ciertas conversaciones o para realizar ciertas acciones que son necesarias en esas conversaciones. Asimismo, si estoy resignado y deprimido, probablemente no escucharé las posibilidades que una persona me quiere mostrar.

Siempre estamos en una determinada emoción. Según las emociones en que estemos en un momento determinado el mundo y el futuro nos parecerán diferentes. Nuestras emociones “tiñen” los “colores” con que vemos y filtramos el mundo y el futuro.

Asimismo, las emociones también “tiñe” lo que escuchamos. En algunos casos, habrá acciones que nuestro estado emocional nos impide escuchar. En muchos otros casos, el significado que daremos a ciertas acciones o la capacidad de ver ciertas posibilidades, serán completamente diferentes si estamos en distintas emociones.

Si nos interesa escuchar efectivamente, deberemos habituarnos a observar, sentir e interpretar adecuadamente nuestras emociones, especialmente cuando conversamos y a observar, sentir e interpretar las emociones de la persona con quien conversamos.

No importa el esfuerzo que hayamos hecho para hacernos comprender ni cuan claras sean todas las ideas que estamos tratando de expresar, no seremos escuchados como esperamos si las emociones no son las adecuadas para llevar a cabo la conversación.

Pero no sólo es importante observar las nuestras emociones y las de las demás personas que están en una conversación. La conversación misma está permanentemente generando cambios emocionales en quienes participan en ella. Lo que decimos y cómo lo decimos provoca diferentes cambios emocionales en las personas que escuchan.

Diferentes conversaciones requieren emociones distintas, éstos los podemos cambiar al cambiar de conversación. ¿Puede usted observar las diferentes emociones en las conversaciones mencionadas arriba? (“¿Me puedes pasar la pimienta?” -”Estoy leyendo”; versus: “¿Qué estás haciendo?” -”Estoy leyendo”).

Diferentes estados emocionales producen un escuchar distinto. Para comunicarnos de manera efectiva, debemos llegar a ser buenos observadores y afinar nuestra capacidad de distinguir las diferentes emociones.

Hay muchas maneras de juzgar el estado emocional de las personas. Lo que dicen normalmente refleja de alguna forma esas emociones. La forma en que hablan nos permite escuchar cómo están viendo el mundo y cuál es su posición respecto del futuro.

Escuchar el “lenguaje” corporal de las personas

No obstante, además de las conversaciones, también podemos evaluar el estado emocional de las personas observando su cuerpo. Hemos dicho que el estado emocional implica una configuración del sistema nervioso que nos dispone para determinadas acciones Normalmente esta disposición se muestra en las posturas que adopta nuestro cuerpo.

Un experto en trabajo corporal comentaba una vez que la forma en que nos paramos revela la forma como nos “paramos en el mundo”. Nuestras posturas físicas son también formas en las que nuestra alma, nuestra forma de ser, se manifiesta.

Escuchar como fenómeno histórico

Otro aspecto que es importante destacar es el carácter histórico del escuchar. Las personas escuchan aquello que se les dice, en forma diferente, según sus particulares experiencias personales.

Ustedes pueden haber hecho el ejercicio de leer un poema a un grupo de personas y preguntarles después qué han escuchado. Generalmente nos sorprendemos al observar cuán diferente ha sido el escuchar de cada uno, lo que el mismo poema fue capaz de evocar en diferentes individuos.

Las mismas oraciones, las mismas palabras, leídas a todas ellas en un mismo momento, les evocan diferentes imágenes, diferentes recuerdos, diferentes emociones, es decir diferentes mundos.

Nuestra historia personal desempeña un importante papel en determinar no sólo quiénes somos sino también cómo escuchamos. Siempre escuchamos a partir de esa historia. El presente hereda del pasado las inquietudes, las posibilidades que aceptamos y que negamos, y mucho más.

Nuestra historia de experiencias personales se redefine permanentemente en la capacidad de escuchar .que tenemos en el presente. Esta historia personal abre o cierra nuestro escuchar. Es uno de los principales filtros que siempre tenemos con nosotros cuando nos comunicamos.

Si queremos comunicarnos de manera efectiva, es importante que nos preguntemos cómo nuestra historia personal podría estar afectando la forma en que escuchamos, y cómo la historia personal de la persona con quien estamos hablando puede afectar su capacidad de escuchar. No olvidemos que hablamos para ser escuchados.

Escuchar desde la confianza

Hay un dominio, sin embargo, que, tal como fuera reconocido anteriormente, tiene especial importancia en el modo en que somos escuchados: el dominio de la confianza.

Decimos que éste es un dominio importante, puesto que la confianza afecta directamente la credibilidad de lo que decimos y, por consiguiente, la forma en que somos escuchados.

Si los otros no tienen confianza en nosotros, o si nosotros no confiamos en la persona con quien estamos hablando, la brecha crítica entre lo que decimos y cómo ello es escuchado se agranda.

Cuando decimos, por ejemplo, “Te pagaré lo que te debo el martes”, vamos a ser escuchados en forma muy diferente según si confían o no en nosotros.

Lo que estamos diciendo, por lo tanto, es que cada vez que hablamos estamos construyendo nuestra identidad en el escuchar de los demás, y que esta identidad va a afectar la forma en que seremos escuchados en el futuro.

De manera inversa, cada vez que escuchamos a alguien, nuestro escuchar también se ve afectado por la identidad que para nosotros tiene esa persona. La identidad mutua que las personas tienen entre sí afecta la forma en que se escuchan unas a otras.

Escuchar el discurso histórico que esta en el trasfondo

Siempre que hablamos, nuestro contexto esta inmerso en otros contextos mas amplios. Distinguimos el discursos históricos son esas meta narrativas, meta explicaciones o meta propósitos, que generan conciencias y culturas colectivas. Un discurso histórico normalmente trasciende al individuo que esta inmersa en él, estába allí cuando el nació.

Podemos hablar, por ejemplo, de discursos históricos del cristianismo ó islámicos, de la misma forma en que podemos hablar de los discursos de la izquierda y la derecha. Podemos hablar de discursos históricos regionales (Andino, llanero, caraqueño, oriental) o étnicos ; (Indígena, afroamericanos, hispanos, etcétera). También la ciencia tiene un discurso histórico, el amor romántico, la medicina, la ética, el arte nos permiten ser vistos como discursos históricos.

Los discursos históricos son importantes para entender el fenómeno del escuchar porque son espacios consensúales, espacio de distinciones y un campo de generación de sentido.
Algo dicho es escuchado en forma muy diferente según los discursos históricos que somos. Las inquietudes y los problemas que tenemos como seres humanos, por ejemplo, normalmente se constituyen en los discursos históricos que las personas encarnan.

Cuando las personas provienen de discursos históricos similares o complementarios, ellos pueden llegar a ser completamente transparentes para ellos y pasan a formar parte de su sentido común, de aquel espacio de lo que nos parece obvio y donde dejamos de hacernos preguntas.

Como tienden a escuchar en forma muy similar, normalmente no observan sus discursos históricos. Sin embargo, cuando se desarrolla una relación entre personas con discursos históricos muy diferentes, lo que antes era transparente se quiebra y muchas veces surgen severos problemas de comunicación.

A menos que reconozcamos que nuestro diferente escuchar proviene de nuestros distintos discursos históricos y que logremos establecer puentes de comunicación, terminaremos culpándonos mutuamente de algo que, en rigor, nos antecede en cuanto individuos y frente a lo cual tenemos escasa responsabilidad.

No tenemos responsabilidad por ser en cierta forma la “encarnación de un discurso discursos históricos que nos constituyen”. Sin embargo, sí podemos tomar responsabilidad en reconocerlos, en aceptarlos en su particularidad, en reevaluarlos y en diseñar aquellos puentes que nos permitan aceptar la diferencia, legitimidad y autonomía de quien proviene de un discurso histórico diferente.

Escuchar las prácticas sociales

Otro componente importante de nuestro trasfondo histórico corresponde a las prácticas sociales. La principal diferencia entre los discursos históricos y las prácticas sociales es que, mientras los primeros asumen la forma de narrativas, las prácticas sociales son simplemente formas recurrentes de hacer y de actuar de las personas.

Son formas específicas de coordinar acciones que hemos llegado a usar muchas veces en el curso de la historia. Una práctica social es una forma establecida de tratar disponer de un flujo mas o menos transparente de hacer las cosas claves de ese espacio cultural.

Las prácticas sociales normalmente definen los objetos y las entidades que son relevantes para tratar un quiebre recurrente. Ellas especifican las acciones que deben hacerse y los roles que deben jugar los actores que participan en él, así como también las condiciones de satisfacción que esas acciones deben cumplir, de modo que podamos juzgar que el quiebre fue tratada eficazmente.

En las diversas sociedades, los individuos se suelen saludar, como expresión de que se reconocen y se aceptan. Sin embargo, la forma como se hacen cargo de esta inquietud de reconocimiento y muestra de aceptación suele ser muy diferente.

Esto sucede no porque haya una metanarrativa acerca del sentido de darse la mano, hacer una reverencia o besarse, sino debido a la existencia de diferentes prácticas sociales que asi lo definen.

No existe necesariamente un relato que explique por qué hay que hacer las cosas de una determinada forma. Se hacen de esa forma simplemente porque esa es la forma como en esa comunidad se hacen las cosas. Se trata del resultado de una particular deriva histórica que impuso una forma determinada de comportarse.

En resumen

El escuchar no es un fenómeno sencillo. Muchos factores intervienen en la forma en que escuchamos y en la forma en que se nos escucha. A partir de nuestra antigua comprensión del lenguaje, es difícil, sin embargo, captar todo lo que está en juego cuando escuchamos.

Sostenemos que en un mundo tan diversificado como el nuestro, el escuchar ha llegado a ser un asunto de vital importancia para asegurar no sólo la comunicación efectiva y el éxito personal, sino la convivencia misma.

Hoy en día tenemos el imperativo de aprender a escuchar mejor para ser capaces de vivir juntos en armonía en mundo cada vez mas global, multiétnico y diverso. Esto ha llegado incluso a ser una cuestión en la que está en juego la propia sobrevivencia como especie.

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